Nuestra Historia

“El siguiente escrito tiene entre sus principales objetivos establecer una base documental de lo que ha sido nuestra Universidad, innumerables cambios, transformaciones y adecuaciones ha tenido a lo largo de 50 años, se hace necesario entonces, crear una memoria que fortalezca nuestra raíces y ayude de múltiples maneras a enaltecer lo que se ha forjado lo largo de tantos años.”

“Este es un primer acercamiento solamente, espero que esta memoria colectiva se enriquezca con los testimonios propios de quienes han sido protagonistas y testigos del camino de la Universidad del Norte.”

Hablar de nuestro origen institución es describir al Monterrey de inicios de la década de los setentas, una ciudad que continuaba su consolidación como la capital industrial de la nación.

Dicha consolidación requería instituciones educativas que ofrecieran modelos prácticos en horarios adecuados y sobre todo que estuvieran comprometidas con formar integralmente a aquellos jóvenes y adultos que ya formaban parte de las diferentes empresas y grandes corporativos de aquella época mismos que tenían la necesidad de combinar su trabajo con el estudio de una carrera profesional.

Ante este panorama surgió la idea de ofrecer un sistema educativo de reciente creación en aquella época, nos referimos al sistema tetramestral. De esa manera en 1973, inició nuestra historia en una antigua casa ubicada en la calle 15 de mayo entre Pino Suarez y Cuauhtémoc, estas dos últimas arterias pocos años atrás habían sido ampliadas para convertirlas en las importantes avenidas que actualmente conocemos como ejes viales que atraviesan el centro de la zona metropolitana.

Siendo pioneros de este sistema tetramestral rápidamente la población estudiantil de nuestra universidad creció, con una idea firme de consolidarse como institución educativa a principios de los ochentas se construyó nuestro actual campus.

A lo largo de los años las instalaciones de nuestra Universidad fueron creciendo, la oferta educativa se diversificó para responder a las necesidades de la sociedad.

Campus Deportivo

Ya en este siglo XXI nuestra Universidad  se amplió físicamente de manera significativa con la creación del Campus Deportivo.

El campus tiene como su principal espacio a nuestra sala polivalente; ubicada en lo que antiguamente fueron las instalaciones  del ferrocarril, en una terreno que formó parte de la estación de pasajeros y mercancías,(la estación se ubicó al norte de la calle Miguel Nieto y ofreció el servicio de transporte ferroviario desde mediados de la década de los sesentas del siglo pasado hasta el año de 1994, fecha en la que dejó de funcionar, las instalaciones incluyendo patio de máquinas, andenes, edificios administrativos, almacenes y bodegas que durante casi 30 años transportaron mercancías y personas quedaron en completo abandono, hasta que fueron adquiridos por la UNIVERSIDAD DEL NORTE

Una vez concluido lo que fue un largo y complejo proceso de compra, el consejo directivo de la Universidad del Norte, se propuso desde la adquisición de aquellos terrenos y edificios reutilizarlos y en ellos construir instalaciones que el crecimiento de nuestra casa de estudios requería.

Indudablemente que las dimensiones que dichos terrenos tienen, eran ideales para  en ellos crear espacios como: canchas deportivas, estacionamientos, salones para eventos académicos, sociales, culturales y de esa manera contribuir con la formación integral de los miles de estudiantes de las diversas áreas académicas de la UNIVERSIDAD DEL NORTE, de esa manera se concibió la idea de nuestro Campus Deportivo.  

El mayor y más complejo reto para la creación de todos aquellos espacios necesarios institucionalmente, lo representó crear un plan estratégico para transformar aquellas instalaciones y terrenos que durante más de treinta años fueron la estación del ferrocarril de nuestra ciudad, en áreas funcionales, modernas y equipadas, la transformación representó un reto y también una responsabilidad en cierto punto histórica, ya que no se trataba sólo de demoler, eliminar o de plano destruir las instalaciones y edificios con el afán de imponer lo moderno o funcional dejando a un lado el valor  y en cierta manera la evidencia de lo que nuestra ciudad fue en el siglo 20.

Una vez concluido lo que fue un largo y complejo proceso de compra, el consejo directivo de la Universidad del Norte, se propuso desde la adquisición de aquellos terrenos y edificios reutilizarlos y en ellos construir instalaciones que el crecimiento de nuestra casa de estudios requería.

Indudablemente que las dimensiones que dichos terrenos tienen, eran ideales para  en ellos crear espacios como: canchas deportivas, estacionamientos, salones para eventos académicos, sociales, culturales y de esa manera contribuir con la formación integral de los miles de estudiantes de las diversas áreas académicas de la UNIVERSIDAD DEL NORTE, de esa manera se concibió la idea de nuestro Campus Deportivo.  

El mayor y más complejo reto para la creación de todos aquellos espacios necesarios institucionalmente, lo representó crear un plan estratégico para transformar aquellas instalaciones y terrenos que durante más de treinta años fueron la estación del ferrocarril de nuestra ciudad, en áreas funcionales, modernas y equipadas, la transformación representó un reto y también una responsabilidad en cierto punto histórica, ya que no se trataba sólo de demoler, eliminar o de plano destruir las instalaciones y edificios con el afán de imponer lo moderno o funcional dejando a un lado el valor  y en cierta manera la evidencia de lo que nuestra ciudad fue en el siglo 20.

Había entonces que abordar la transformación de los originales edificios, almacenes, oficinas, etc. Con una visión de hacer prevalecer hasta donde fuera posible la evidencia física de lo que fue aquella orgullosa instalación ferroviaria, que en su momento fue un símbolo de la modernidad y despegue industrial que el Monterrey vigoroso de mitad de la década de los sesentas del siglo pasado tuvo.

Así pues, se inició un proceso de análisis y planeación de los caminos que se debía seguir para transformar con conciencia histórica y no es que se tratara de espacios valiosos por sí mismos, no, la idea del consejo fue que como institución educativa se debía actuar con la convicción de preservar parte del legado y evolución de nuestro estado, de lo que fuimos y precisamente esas instalaciones reflejaban el crecimiento que tuvimos como sociedad, de esa manera, se decidió realizar una evaluación del estado que aquellos edificios tenían, se pretendió con dicha evaluación tener un criterio para decidir qué hacer.

Una vez que se concluyó la evaluación de las instalaciones comenzaron las adecuaciones, paulatinamente se fueron renovando los espacios y poco a poco se fue dando la tan anhelada transformación.

Primeramente, en donde era el patio del ferrocarril se adecuó un amplio estacionamiento con más de 500 cajones para automóviles dicho estacionamiento es para el uso de estudiantes y maestros, con esto se resolvió una condición que por años prevaleció en nuestra comunidad universitaria, que era la dificultad para encontrar estacionamiento.

Posteriormente y luego de la adecuación, limpieza y emparejamiento del terreno contiguo a lo que fueron los andenes de la estación, se construyeron instalaciones deportivas, una cancha de fútbol con superficie sintética, así como dos canchas de basquetbol.

Trabajos simultáneos a la adecuación del estacionamiento y las instalaciones deportivas contemplaron la construcción de una barda perimetral del terreno de la antigua estación y también el colocar una tapia a las salidas de los originales que conectaban la sala de espera de pasajeros con los andenes donde se abordaba el tren.

Entre los diversos trabajos de remodelación que se han realizado a lo largo de estos años, sobresale el almacén de traslados de mercancías, cuidando permanentemente su estructura original, este antiguo almacén ha sido cuidadosamente transformado, ha sido recuperado respetando su distribución, los trabajos de restauración estuvieron a cargo del Arquitecto Alejandro Luis Garza Villarreal quien realizó en etapas precisas y con una visión de respeto hacia la estructura de construcción le ha ido dando la funcionalidad requerida por nuestra institución.

Actualmente este espacio es vital para los eventos institucionales internos y para los eventos externos que recibe nuestra Universidad. Para quienes formamos de la Universidad del Norte.

Los trabajos de transformación de la antigua estación del ferrocarril para convertirlo en un campus deportivo funcional continúan y se realizan con la misma idea que el consejo de nuestra Universidad tuvo desde la adquisición de esas instalaciones:

Transformación de espacios físicos con conciencia histórica para que prevalezca la conciencia colectiva de lo que hemos sido en este gran estado que es Nuevo León.

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